Una reflexión sobre microeconomía y finanzas personales

Hoy amaneció nublado, con un poco de lluvia y personas corriendo al trabajo, incluyendome. Es el día perfecto para analizar mercados, hablar sobre préstamos y finanzas personales.

En el fondo STERNDQ B1 tengo una variación de -0.72% en las últimas 24 horas, y un global de 3.63% (desde que compré los títulos). Por otra parte, mis criptomonedas comienzan a tener decimales positivos después de cuatro días en rojo.

Ayer compré una pequeña fracción de NVIDIA y en este momento, mientras te escribo, mantiene un rendimiento del 2%. La cuenta en CETES no la reviso porque es renta fija, y sé que genera ganancias sí o sí.

Les confieso que, a veces pienso como será mover sumas grandes de dinero y cuál es el proceso para hacerlo, ¿solo entras a una aplicación móvil para hacer la transferencia o tienes tu propio asesor formado en las sucursales de banco?

No tengo la menor idea.

Google lo dice todo, guiño-guiño.

Hace algunas semanas, justamente, alguien necesitaba calcular el interés moratorio de un préstamo de 50 millones de pesos, así que decidí hacerlo en una hoja de excel y enviárselo.

Pero me quedé pensando, «esto es verdad, hay alguien que prestó 50 millones de pesos y alguien que pidió $50 millones de pesos y no pagó a tiempo».

Es un claro ejemplo de que invertir dinero es arriesgado, todo es arriesgado. Incluso, quedarte en el mismo trabajo esperando que aumenten tu salario es arriesgado. 

Me parece interesante analizar que tan dispuestos estamos a perder dinero. Para algunas personas perder $500 pesos en una apuesta de fútbol está bien, hay quienes preferirían perderlo en criptomonedas, y también quienes lo dejan en la mesa de un club de strippers.

Al final, los tres escenarios perdieron dinero y sabes que es lo más cabrón de todo, que cuando tú pierdes alguien más está ganando. 

De esto se trata la economía, de mover el dinero de un lugar a otro. Sucede exactamente lo mismo cuando contratas un servicio o compras un producto.

La economía no es perfecta, es rebuscada y complicada, hay cosas que no podemos entender; como el precio de los Hot Dogs de Costco.

Los hot dogs de Costco son un ejemplo de inflación y macroeconomía.

Así como las tarjetas de crédito, que son dinero que gastas anticipadamente, todavía no sabes si lo vas a tener o no, pero ya lo debes.

Por esto mismo, hay que gastar lo que tenemos para pagar. Aunque el banco te ofrezca más y más, créeme que no está pensando en tu bienestar, tú cuida de tus finanzas personales.

Existen lugares de comida que pueden subir sus precios arbitrariamente, solo porque el lugar es más bonito que otro, lo cual es válido… Pero, ¿tú quieres tomar fotos o comer?

Para crear finanzas sanas hay que aprender y analizar el sistema económico en el que vivimos. 

Lee esta publicación: Ganar más dinero no es una casualidad.

Dicen por ahí que es fácil repetir los patrones de nuestros padres. Así que, recuerda cómo es que tus padres manejaban su dinero y las opiniones que tenían al respecto, y si lo has olvidado, pregúntales.

Por último, no nos cerremos en las finanzas personales, juguemos un poco con ellas y experimentemos.

El dinero es el puente, no el fin.

Evan B.


Imagen para promocionar el libro "El economista camuflado" de Tim Harford.

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